martes, 24 de marzo de 2020

Propuestas y sugerencias para hacer en casa


Hola Familias

¡¡Propuestas y sugerencias para hacer en casa durante estos días!!


  • Los invitamos a leer o escuchar en familia el cuento “La planta de Bartolo” de Laura Devetach.


  • A continuación escrito para quienes prefieran leerlo:



La planta de Bartolo

    Por Laura Devetach 

 

El buen Bartolo sembró un día un hermoso cuaderno en un macetón. Lo regó, lo puso al calor del sol, y cuando menos lo esperaba, ¡trácate!, brotó una planta tiernita con hojas de todos colores.
Pronto la plantita comenzó a dar cuadernos. Eran cuadernos hermosísimos, como esos que gustan a los chicos. De tapas duras con muchas hojas muy blancas que invitaban a hacer sumas y restas y dibujitos.
Bartolo palmoteó siete veces de contento y dijo:
Ahora, ¡todos los chicos tendrán cuadernos!
¡Pobrecitos los chicos del pueblo! Estaban tan caros los cuadernos que las mamás, en lugar de alegrarse porque escribían mucho y los iban terminando, se enojaban y les decían:
¡Ya terminaste otro cuaderno! ¡Con lo que valen!
Y los pobres chicos no sabían qué hacer.
Bartolo salió a la calle y haciendo bocina con sus enormes manos de tierra gritó:
¡Chicos!, ¡tengo cuadernos, cuadernos lindos para todos! ¡El que quiera cuadernos nuevos que venga a ver mi planta de cuadernos!
Una bandada de parloteos y murmullos llenó inmediatamente la casita del buen Bartolo y todos los chicos salieron brincando con un cuaderno nuevo debajo del brazo.
Y así pasó que cada vez que acababan uno, Bartolo les daba otro y ellos escribían y aprendían con muchísimo gusto.
Pero, una piedra muy dura vino a caer en medio de la felicidad de Bartolo y los chicos. El Vendedor de Cuadernos se enojó como no sé qué.
Un día, fumando su largo cigarro, fue caminando pesadamente hasta la casa de Bartolo. Golpeó la puerta con sus manos llenas de anillos de oro: ¡Toco toc! ¡Toco toc!
Bartolo —le dijo con falsa sonrisa atabacada—, vengo a comprarte tu planta de hacer cuadernos. Te daré por ella un tren lleno de chocolate y un millón de pelotitas de colores.
No —dijo Bartolo mientras comía un rico pedacito de pan.
¿No? Te daré entonces una bicicleta de oro y doscientos arbolitos de navidad.
No.
Un circo con seis payasos, una plaza llena de hamacas y toboganes.
No.
Una ciudad llena de caramelos con la luna de naranja.
No.
¿Qué querés entonces por tu planta de cuadernos?
Nada. No la vendo.
¿Por qué sos así conmigo?
Porque los cuadernos no son para vender sino para que los chicos trabajen tranquilos.
Te nombraré Gran Vendedor de Lápices y serás tan rico como yo.
No.
Pues entonces —rugió con su gran boca negra de horno—, ¡te quitaré la planta de cuadernos! —y se fue echando humo como la locomotora.
Al rato volvió con los soldaditos azules de la policía.
¡Sáquenle la planta de cuadernos! —ordenó.
Los soldaditos azules iban a obedecerle cuando llegaron todos los chicos silbando y gritando, y también llegaron los pajaritos y los conejitos.
Todos rodearon con grandes risas al vendedor de cuadernos y cantaron "arroz con leche", mientras los pajaritos y los conejitos le desprendían los tiradores y le sacaban los pantalones.
Tanto y tanto se rieron los chicos al ver al Vendedor con sus calzoncillos colorados, gritando como un loco, que tuvieron que sentarse a descansar.
¡Buen negocio en otra parte! —gritó Bartolo secándose los ojos, mientras el Vendedor, tan colorado como sus calzoncillos, se iba a la carrera hacia el lugar solitario donde los vientos van a dormir cuando no trabajan.
Cuento extraído, con autorización de su autora, del libro La torre de cubos (Buenos Aires, Ediciones Colihue, 1985, colección Libros del Malabarista).

***
  • La planta de Bartolo. ¿Cómo sería tu planta? ¿Qué crees que los niños y niñas de hoy necesiten?. Podes dibujarla, pintarla o hacerla en collage para compartir en el jardín.

  • Respecto de las plantas. ¿qué plantas conoces?¿Cómo se cuidan?. No te olvides de cuidar también la plantita “Alas de dragón”.

  • Te invitamos germinar, sembrar las semillas que tengas en casa. Podes ir haciendo un diario (con ayuda de algún adulto) contando con dibujos y palabras cómo es el proceso de germinación de tus semillas. Algunas semillas que se germinan fácilmente son de lentejas, perejil, alfalfa.
- Día a día anda anotando que cambios ves en las semillas. ¿Cuántas sembraste?¿Cuántas cambiaron de color y de qué color se pusieron?¿Tiene raíz cuántas?¿Tienen algún brotecito?¿Cómo es ese brote?

  • Si tenes una menta en casa podes hacer un plantin para el jardín.

  • Te animas a inventar un rima con tu nombre. Podes dibujar y escribirla en un papel, para compartirla cuando volvamos a encontrarnos.

  • Para jugar un poco con las manos y entrar en calor, te dejamos el link de las rimas con movimiento de Tamara Chubarovsky.

Llueve en la montaña

Un pollito




¡Un abrazo grande!

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