Hola Familias
¡¡Propuestas y sugerencias para hacer en casa durante estos días!!
- Los invitamos a leer o escuchar en familia el cuento “La planta de Bartolo” de Laura Devetach.
- Aquí esta el link para escucharlo https://www.youtube.com/watch?v=O8y_luncPOs.
- A continuación escrito para quienes prefieran leerlo:
La
planta de Bartolo
Por Laura Devetach
El
buen Bartolo sembró un día un hermoso cuaderno en un macetón. Lo
regó, lo puso al calor del sol, y cuando menos lo esperaba,
¡trácate!, brotó una planta tiernita con hojas de todos colores.
Pronto
la plantita comenzó a dar cuadernos. Eran cuadernos hermosísimos,
como esos que gustan a los chicos. De tapas duras con muchas hojas
muy blancas que invitaban a hacer sumas y restas y dibujitos.
Bartolo
palmoteó siete veces de contento y dijo:
—Ahora,
¡todos los chicos tendrán cuadernos!
¡Pobrecitos
los chicos del pueblo! Estaban tan caros los cuadernos que las mamás,
en lugar de alegrarse porque escribían mucho y los iban terminando,
se enojaban y les decían:
—¡Ya
terminaste otro cuaderno! ¡Con lo que valen!
Y
los pobres chicos no sabían qué hacer.
Bartolo
salió a la calle y haciendo bocina con sus enormes manos de tierra
gritó:
—¡Chicos!,
¡tengo cuadernos, cuadernos lindos para todos! ¡El que quiera
cuadernos nuevos que venga a ver mi planta de cuadernos!
Una
bandada de parloteos y murmullos llenó inmediatamente la casita del
buen Bartolo y todos los chicos salieron brincando con un cuaderno
nuevo debajo del brazo.
Y
así pasó que cada vez que acababan uno, Bartolo les daba otro y
ellos escribían y aprendían con muchísimo gusto.
Pero,
una piedra muy dura vino a caer en medio de la felicidad de Bartolo y
los chicos. El Vendedor de Cuadernos se enojó como no sé qué.
Un
día, fumando su largo cigarro, fue caminando pesadamente hasta la
casa de Bartolo. Golpeó la puerta con sus manos llenas de anillos de
oro: ¡Toco toc! ¡Toco toc!
—Bartolo
—le dijo con falsa sonrisa atabacada—, vengo a comprarte tu
planta de hacer cuadernos. Te daré por ella un tren lleno de
chocolate y un millón de pelotitas de colores.
—No
—dijo Bartolo mientras comía un rico pedacito de pan.
—¿No?
Te daré entonces una bicicleta de oro y doscientos arbolitos de
navidad.
—No.
—Un
circo con seis payasos, una plaza llena de hamacas y toboganes.
—No.
—Una
ciudad llena de caramelos con la luna de naranja.
—No.
—¿Qué
querés entonces por tu planta de cuadernos?
—Nada.
No la vendo.
—¿Por
qué sos así conmigo?
—Porque
los cuadernos no son para vender sino para que los chicos trabajen
tranquilos.
—Te
nombraré Gran Vendedor de Lápices y serás tan rico como yo.
—No.
—Pues
entonces —rugió con su gran boca negra de horno—, ¡te quitaré
la planta de cuadernos! —y se fue echando humo como la locomotora.
Al
rato volvió con los soldaditos azules de la policía.
—¡Sáquenle
la planta de cuadernos! —ordenó.
Los
soldaditos azules iban a obedecerle cuando llegaron todos los chicos
silbando y gritando, y también llegaron los pajaritos y los
conejitos.
Todos
rodearon con grandes risas al vendedor de cuadernos y cantaron "arroz
con leche", mientras los pajaritos y los conejitos le
desprendían los tiradores y le sacaban los pantalones.
Tanto
y tanto se rieron los chicos al ver al Vendedor con sus calzoncillos
colorados, gritando como un loco, que tuvieron que sentarse a
descansar.
—¡Buen
negocio en otra parte! —gritó Bartolo secándose los ojos,
mientras el Vendedor, tan colorado como sus calzoncillos, se iba a la
carrera hacia el lugar solitario donde los vientos van a dormir
cuando no trabajan.
Cuento
extraído, con autorización de su autora, del libro La
torre de cubos (Buenos
Aires, Ediciones Colihue, 1985, colección Libros del Malabarista).
***
- La planta de Bartolo. ¿Cómo sería tu planta? ¿Qué crees que los niños y niñas de hoy necesiten?. Podes dibujarla, pintarla o hacerla en collage para compartir en el jardín.
- Respecto de las plantas. ¿qué plantas conoces?¿Cómo se cuidan?. No te olvides de cuidar también la plantita “Alas de dragón”.
- Te invitamos germinar, sembrar las semillas que tengas en casa. Podes ir haciendo un diario (con ayuda de algún adulto) contando con dibujos y palabras cómo es el proceso de germinación de tus semillas. Algunas semillas que se germinan fácilmente son de lentejas, perejil, alfalfa.
-
Día a día anda anotando que cambios ves en las semillas. ¿Cuántas
sembraste?¿Cuántas cambiaron de color y de qué color se
pusieron?¿Tiene raíz cuántas?¿Tienen algún brotecito?¿Cómo es
ese brote?
- Si tenes una menta en casa podes hacer un plantin para el jardín.
- Te animas a inventar un rima con tu nombre. Podes dibujar y escribirla en un papel, para compartirla cuando volvamos a encontrarnos.
- Para jugar un poco con las manos y entrar en calor, te dejamos el link de las rimas con movimiento de Tamara Chubarovsky.
Llueve
en la montaña
Un
pollito
¡Un
abrazo grande!

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